Ashtanga Yoga de Patanjali – Raja Yoga Clásico

 

Este artículo trata del sistema de Ashtanga Yoga de Patanjali.
Para una introducción al sistema físico de Ashtanga Vinyasa Yoga formulado por Patthabi Jois y que enseño en la escuela, es mejor que mires primero este post.

Para una introducción al contexto de la teoría clásica del yoga, es recomendable leer este otro artículo.

Como comentamos en dicho artículo, hay 5 sendas principales del yoga.
La senda mejor definida es la del Raja Yoga o yoga mental.
Y el sistema más destacado dentro del Raja Yoga es el que sistematiza Patanjali es su libro “Yoga Sutras”.

Este sistema se llama Ashtanga Yoga porque consta de 8 (ashtau) miembros (anga) o pasos para alcanzar el objetivo.

1. YAMA – Código de conducta social

Yama y Niyama constituyen 10 actitudes con gran similitud con los 10 mandamientos de las principales religiones pero con una diferencial radical.
Así como los mandamientos de las religiones tienen una base moral – que por definición es un constructo social – impuesta, en el yoga estas recomendaciones son puramente utilitarias.
Si las seguimos – independientemente de toda consideración moral – la mente se encuentra mucho más estable y esto facilita el avance hacia las siguientes técnicas.
Esto no quiere decir que el yoga sea egoísta o amoral. Sino que la dimensión moral no está impuesta y florecerá como consecuencia de la estabilización de la mente, y el consecuente despertar de la consciencia social de unidad y solidaridad.

Todos los yamas y niyamas tienen diferentes capas de sutileza. En una primera aproximación son simples y burdos, pero todos se pueden llevar hasta extremos muy profundos y avanzados.

De todas formas, como ya he comentado por aquí, la teoría es peligrosa. Podríamos escribir sesudas enciclopedias sobre los yama y los niyama, y entonces estaríamos haciendo un ejercicio intelectual con el que sumarnos a las disciplinas de la filosofía o incluso la teología.
Sería un ejercicio totalmente futil.
Y que le encanta a la mente.

Por eso tenemos que recordar que el yoga es fundamentalmente práctico.
Que lo más importante son las herramientas concretas.
Y que las herramientas se usan y luego se desechan cuando ya no sirven su cometido – sin aferrarnos a ellas.

Los 5 yamas son:

Ahimsa

No-violencia hacia todos los seres, empezando por uno mismo.

Satya

Sinceridad.
Hasta ser completamente consecuentes entre lo que pensamos, la que decimos y lo que hacemos. El yoga es la búsqueda de la verdad última, por lo tanto, mal empezamos si no vamos con la verdad por delante.

Asteya

Honestidad. No robar. No codiciar.
La codicia, es un deseo. Y los deseos son de lo más peligroso si nuestra intención es mantener una mente estable. Además, sabemos que los deseos nunca se calman al conseguir el objeto del deseo.
El concepto de no robar llega hasta el extremo de no abusar del tiempo o la energía de los demás.

Brahmacharya

Control de la energía sexual.
En sentido más amplio significa disciplina o modo de vida conducente a un logro espiritual superior. Moderación.
Y el deseo sexual, en particular, tiene un poder muy fuerte – no en vano es un condicionamiento muy profundo y real con claro incentivo evolutivo – con potencial para desestabilizar la mente en segundos y nublar el discernimiento.

Aparigraha

No atesorar. Limitar las posesiones a lo fundamental.
Hay dos aspectos sutiles.
El primero es tener en cuenta que no sólo se atesoran objetos físicos, sino también experiencias, conocimiento, filosofías, relaciones, etc.
El segundo es que, aunque se vive mejor cuanto más ligero, el verdadero problema no es el atesorar, sino el apego a lo atesorado. El apego es lo que desestabiliza.

 

2. NIYAMA – Código de conducta personal

Saucha

Limpieza, pureza interna y externa.
Empieza por una adecuada higiene corporal, incluyendo los shatkarmas antes mencionados.
Y se completa purificando igualmente la mente, de manera que separamos y desechamos los pensamientos y emociones que obstaculizan nuestro desarrollo.

Santosha

Cultivar una actitud de contento – contentarse con lo que hay.
Satisfacerse con lo que hay, sea lo que sea.

Este concepto trata directamente con dos peligros importantes para la estabilidad de la mente, y por tanto para nuestra estabilidad.

Uno es el deseo. Tremendamente desestabilizador, e inútil, si lo pensamos bien.

El otro es la aceptación de la realidad. Este concepto es clave y la gente tiene muchos problemas con él. Nuestras mentes, crean su propia realidad. Pero no me refiero a posibles disfunciones cognitivas en el análisis de los impulsos sensoriales.
Más bien me refiero a que el sistema límbico impone unas exigencias basadas en sus condicionamientos que no tienen realmente nada que ver con el concepto de realidad que podemos inferir de nuestra experiencia directa previa.
Pero en ese conflicto entre lo que queremos que sea la realidad, y lo que realmente hemos experimentado que es, siempre damos prioridad a nuestra fantasía.
Y queremos forzar la realidad a que se parezca a nuestra fantasía.
Esta es la patología mental más extendida. Y uno de los pilares más robustos de nuestro sufrimiento y desgracia.

Santosha trata de practicar la actitud de estar satisfechos con lo que hay, que es más sabio que postponer la satisfacción para cuando encontremos lo que no puede existir.

Tapas

Austeridad, disciplina
El camino de la perfección de la mente es muy difícil está lleno de obstáculos.
Para ello se requiere disciplina. En un sentido de pasión. Un apasionamiento que nos ayuda a fijar una disciplina estable para mantener la práctica frente a todas las dificultades que surjan.

El sentido de austeridad se refiere a concentrase en lo fundamental y eliminar todo lo superfluo. Todo aquello que no es necesario para conseguir nuestro objetivo.

Swadhyaya

Autoestudio
Un aspecto de swadhyaya es el estudio de los shastra. Los tratados y textos yógicos que aportan guía y motivación.

El otro aspecto, y más fundamental es la autoobservación constante.
Digamos que el yoga desconfía de los sentidos, usa la introspección para entendernos profundamente a nosotros mismos, y a partir de una comprensión total de nuestra naturaleza, intuir y experimentar el resto de la realidad.
Pero por dentro, no por fuera de nosotros.

El objetivo de swadhyaya es por un lado tomar consciencia de la existencia de uno mismo, de nuestro ser esencial. Permanente e inmutable. Para identificarnos sólo con ese ser profundo.

Por otro lado, sería estudiar – observar desde fuera – el código fuente de nuestros pensamientos y emociones para luego poder modificarlo voluntariamente en función de nuestros objetivos. En lugar de ser manipulados por nuestros condicionamientos.

Ishwara Pranidana

Abandono a la voluntad divina

Respecto al teísmo o ateísmo del yoga, lo único que se me ocurre decir es que es irrelevante.
Para mi, es una convención similar a la de considerar la luz (la radiación electromágnetica en general) como onda o como fotones.
Utilizamos la hipótesis que mejor se adapta a resolver el problema.
Porque la naturaleza exácta y profunda de la realidad no la vamos a comprender.

La metafísica del yoga de Patanjali viene fundamentalmente de la filosofía Samkhya, que es atea. Probablemente Patanjali incluye la figura de Ishvara – de divinidad – porque la práctica bakhti (devocional) se demuestra como una vía efectiva de trascendencia.

En cualquier caso, esa figura de la divinidad lo que representa es el orden del universo. El principio o energía organizadora.

Si vivimos con aceptación de ese orden, y ocupamos nuestro lugar como parte del todo, viviremos bien.
Si nosotros nos creemos el centro del universo, viviremos mal porque no entendemos cómo funcionan las cosas en realidad.

Para mi, es como un organismo pluricelular.
Si cada célula hace lo que tiene que hacer dentro del orden de las cosas, el organismo funcionará bien y todo será armónico. La célula sirve al todo, y el todo sirve a la célula.

Cuando las células empiezan a no respetar ese orden natural de las cosas, nada va bien.
Y a la escala de la que estamos hablando, no va bien para la célula, o sea, nosotros. Porque obviamente a ese principio organizador, inmutable, no le va a afectar nuestra ignorancia.

Somos pequeños, irrelevantes, y nuestra grandeza es aceptar nuestra irrelevancia. Y la celebración de que también somos parte del todo.

Tradiciones absolutamente análogas como el budismo o el taoismo, se desenvuelven perfectamente sin incluir un concepto de divinidad.

El budismo utiliza el concepto de Dhamma (en idioma Pali que procede de Dharma en idioma Sánscrito) y el taoísmo Chino, el concepto de Tao como ley universal.

No hace falta incluir un Dios masculino y castigador de las religiones monoteístas que se preocupe de perdonarnos o castigarnos.

Si vivimos conforme al orden natural de las cosas, si sabemos ocupar nuestro lugar con humildad dentro de un sistema que comprendemos – o al menos intuimos – vamos a aceptar profundamente la realidad, con lo cual estaremos en calma y viviremos en un ‘paraíso’ constante. Un ‘paraíso’ de estabilidad mental y emocional.

Si por el contrario, no entendemos el orden natural de las cosas, ni nuestro lugar en él, seguiremos viviendo en nuestro ‘infierno’ mental permanente de insatisfacción e incomprensión. Desperdiciando energía porque no sabemos acoplarnos al sistema natural del que formamos parte.

 

3. ASANA – Postura sentada

Hay que estar sano y fuerte para poder sentarse en una postura cómoda, manteniendo la espalda recta y la inmovilidad durante las largas horas requeridas para ejercitar las técnicas mentales de los próximos pasos.

En la época de Patanjali, no se había desarrollado el hatha yoga o yoga físico de manera formal y estructurada en la literatura.

Por lo tanto en el libro de los “Yoga Sutras” se limita a nombrar posturas adecuadas para la ‘meditación’, como Padmasana (loto), Siddhasana (perfecta) o Sukhasana (fácil).

Posteriormente, en el “Hatha Yoga Pradipika” se nombran 15 asanas, además de describir ténicas de depuración física (shatkarmas).

El texto clásico que mayor número de asanas describe es el “Gheranda Samhita”, con 32 asanas.

Se considera que actualmente existen varios cientos de asanas.
De los cuales 84 son las más útiles, que son las que se describen en detalle con sus beneficios y contraindicaciones en el libro “Asana Pranayama Mudra Bandha” de Swami Satyananda, que se considera el texto de referencia.
Cada postura tiene a su vez unas cuantas variaciones, para simplificarla o complicarla para adaptarla al nivel del practicante.

Así pues, en mi humilde opinión, en el apartado Asana se puede incluir todo el conocimiento actual que trata de perfeccionar y fortalecer el cuerpo.

También Asana suele ser el punto de entrada para todos los estudiantes. Especialmente fuera de un contexto indio en el que yama y niyama resulten más integrados en la cultura.

Es muy razonable empezar por Asana, ya que es mucho más fácil comenzar a trabajar con el cuerpo físico que con un ente tan complejo, escurridizo y saltarín como la mente.

 

4. PRANAYAMA – Regulación de la respiración / energía (prana)

Consiste en la regulación de la energía vital (prana) y de la mente, a través de la regulación de la respiración.

La fase inspiratoria se llama puraka.
La espiratoria se llama rechaka.
La pausa, ese espacio de vacío entre ambas es de máxima importancia, ya que se produce una máxima focalización de la consciencia.

Se puede practicar una retención (kumbhaka) de varios segundos para alargar ese momento de concentración, de vacío sereno, tanto con aire en los pulmones (antar) como con los pulmones vacíos (bahir).

Existen una decena de técnicas usadas habitualmente. Entre las más comunes están:

  • Ujjayi
  • Shitali
  • Bhastrika
  • Bhramari
  • Nadi Shodhana
  • Viloma
  • Kapalabhati

 

5. PRATYAHARA – Interiorización, aislamiento de los impactos sensoriales

La práctica de asana y pranayamaya conducen progresivamente a una interiorización.
El objetivo es la desconexión total de los estímulos sensioriales externos e internos para facilitar el siguiente paso, que es el de la concentración.

No conozco más que una técnica específica (Antar Mouna) de pratyahara y un mudra (Shanmukhi mudra), por lo que supongo que es más bien un paso teórico lógico de cara a conseguir un proceso sistemático ideal que facilite la progresión hacia la concentración.

 

6. DHARANA – Concentración

Este es el punto clave del Raja Yoga.
De hecho, los pasos anteriores han sido meramente preparatorios para estabilizar la mente y facilitar ahora la concentración.
Y los pasos posteriores no son practicables. Sino que suceden como consecuencia del mantenimiento prolongado del estado de concentración perfecta.

Se dice que 12 segundos (los indios usan una base numérica de 12, posiblemente por las 12 falanges, 4 dedos, en las que se apoyan para llevar la cuenta con el dedo gordo) de concentración perfecta en un objeto es la concentración yógica.

Si se mantiene 12 x 12 = 144 segundos = 2.4 minutos, surge el estado de dhyana o meditativo.

Y si la concentración perfecta se mantiene 12 x 12 x 12 = 1728 segundos = 28.8 minutos, se alcanza el estado de samadhi o superconsciencia.

Para la concentración existen multitud de técnicas. Unas más apropiadas que otras para los distintos tipos de personalidades.

El libro “Dharana Darshan” de Swami Niranjanananda es posiblemente la recopilación más exhaustiva de técnicas, incluyendo prácticas de textos clásicos yógicos, tantricos y de los upanishads.

La diferencia entre unas técnicas y otras es fundamentalmente el soporte elegido sobre el que fijar la mente.

El objetivo es simplemente conseguir estabilizar el flujo de pensamientos y emociones, e incluso detenerlo, no tratando de evitar los pensamientos, sino concentrándonos en un soporte único.

Algo similar a echar un ancla en el mar en medio de una tormenta.
No tratamos de parar el oleaje – para minimizarlo ya hemos practicado todos los pasos anteriores – sino que nos agarramos al ancla y dejamos el oleaje pasar intentando que nos perturbe lo menos posible.

Con esta técnica, el oleaje cada vez se va haciendo menos agresivo y el mar puede quedar en calma.

 

7. DHYANA – Contemplación o Meditación

Cuando la atención queda totalmente fijada en el objeto, en el soporte de nuestra concentración, la mente puede inmovilizarse, y puede – o no – surgir una experiencia meditativa.
Realmente no se puede decir mucho más del tema. Para cada persona, y cada experiencia es distinta y de un orden superior a lo que se puede expresar de forma precisa con palabras.
Se supone que el sujeto que experimenta, el objeto de la meditación y el proceso de meditar se fusionan formando una unidad.

Aunque no tenga utilidad didáctica en este nivel, para ser honestos con el texto de los “Yoga Sutras”, al meditar (samyama) sobre diferentes aspectos de la realidad, se consigue comprenderlos perfectamente y en consecuencia se adquiere el poder de controlarlos. De esa forma el yogui adquiere superpoderes o siddhis.
Patanjali los cita fundamentalmente porque son un impedimento para el progreso, ya que es fácil aferrarse a los mismos.
Vamos, exáctamente la atracción del lado oscuro en la saga de la Guerra de las Galaxias 🙂

 

8. SAMADHI – Superconsciencia

Es lo que se conoce habitualmente como iluminación.
Patanjali clasifica el samadhi en diferentes categorías y subestadios, en función de la disminución de las fluctuaciones mentales.
En la última categoría, el estado perfecto del ser, ya no existe experimentador y sólo experiencia.

Además de que como dice el Lao Tse, ‘El Tao que puede ser expresado con palabras no es el verdadero Tao’, toda disquisición teórica sobre las fases del samadhi me parece absolutamente innecesaria y un impedimento.

Pues nadie que esté en este paso va a estar leyendo este artículo, y en estados muy inferiores, no va a aportar nada útil.

En principio, se supone que es en este paso cuando es realmente necesario tener un guru, un maestro, que haya vivido la experiencia para guiarte.

Entiendo que en un primer momento se alcanzan estados de samadhi temporales, y que es potencialmente posible establecerse de forma permanente en dicho estado mental – o mejor dicho, no mental!

 

Te agradecería que me dejases algún comentario para aportar más información, rebatir algo de forma constructiva, o simplemente decirme si te ha parecido interesante o un tostón insoportable. Gracias!