¿Qué es el Yoga?

“La medicina escasa,
la más insuficiente,
es la de remediar la mente.”  

Canta Silvio Rodríguez en su canción “Hombre”.

En este artículo voy a hablar fundamentalmente de mis propias ideas. Para una explicación académica y aséptica – y un poco tocho – podéis consultar mi post Teoría de Yoga Clásica.

Y para que podáis valorar mis ideas, tengo que explicar que me gusta hacer interpretaciones propias, huyo de dogmas y baso mis análisis en la experiencia propia directa. Intento pensar sólo para resolver problemas prácticos y no tengo ningún apego a mis ideas.
Si no sirven para explicar la realidad, y ser más feliz busco otras y las pongo a prueba.

Digamos que a la pregunta de ¿qué es el yoga? podemos contestar desde bastantes ángulos diferentes.

Vamos a ver a continuación diversos enfoques parciales, desde los más básicos, a los más completos, incluyendo algunos erróneos y/o imprecisos, con los que ayudarnos a integrar una idea completa.

El yoga va de hacer ejercicios con nombres raros

Sí, y no. El ejercicio es el vector de entrada habitual en el mundo del yoga, pero el yoga es mucho más que eso.

Los ejercicios son parte del hatha yoga, que es una de las sendas del yoga.

Y digamos que son una parte necesaria, pero no suficiente.

Necesitamos un cuerpo sano y fuerte para progresar. Para poder sentarnos un buen rato de forma cómoda, relajada y sin dolores. Y seguir con las siguientes técnicas desde esa posición.

Y además, es conceptualmente más fácil empezar a trabajar con los músculos y las articulaciones, que con entes más abstractos como pueden ser los pensamientos, las emociones o los condicionamientos.

El yoga va de respirar

Esto ya se va acercando más a la realidad.
Si consideramos el yoga en su conjunto, la respiración es importante.
Pero si nos circunscribimos a una clase práctica de yoga, sí que suelo insistir en que el “yoga va de respirar“.

La regulación de la respiración es una de las puertas para la regulación de la mente.

Esto es razonable ya que la respiración es probablemente el único proceso fisiológico que puede ser (casi) completamente consciente o completamente autónomo. Por eso es un buen interfaz para conectar con la parte consciente y subconsciente de la mente.

Además, es habitual que se acerquen al yoga gente que sufre de stress y ansiedad. Esto es, un desequilibrio en la predominancia del sistema nervioso autónomo simpático.

La respiración – o más bien, respirar de forma correcta, profunda y regulada – es la forma más efectiva de inducir la respuesta de relajación, que contrarresta la respuesta involuntaria de stress.

Y por otra parte, hay un dicho yogui que dice que la duración de la vida de una persona viene predeterminada, no en tiempo, sino en el número de respiraciones.

Y esto, más allá de que pueda o no ser real, desde luego es interesante. E intuitivo. Ya que cuanto menos agitadamente respire una persona, mejor va a funcionar su organismo y más tiempo va a vivir.

Y por cierto, salvo ejercicios muy puntuales, la respiración natural es siempre abdominal y siempre por la nariz.

El yoga va de meditar

No. De ninguna manera. Esto es uno de los conceptos que me gusta deshacer.
No se puede practicar la meditación.
No se puede meditar.
Lo que se puede es concentrarse. Y tras un cierto tiempo de concentración pueden aparecer o no, estados alterados de consciencia, o experiencias meditativas (dhyana).

Para ser más exáctos, hay escrito en algún lado que la experiencia meditativa aparece a los 12 x 12 = 141 segundos de mantener una concentración perfecta.

Si la concentración no es perfecta, entonces hay que estar bastante más rato 🙂

El yoga es una forma de relajarse

Es cierto que como efecto secundario, se suele producir un estado de relajación.

Por un lado constribuye el ejercicio físico, la regulación de la respiración, y la concentración de la mente.

Digamos que se produce la relajación como consecuencia de la concentración.

El yoga va de estabilizar el flujo constante de pensamientos y emociones

Esta es la definición axiomática que da Patanjali en su libro “Yoga Sutras”, que y que se considera la base del Yoga Clásico.

“Yoga chitta vritti nirodha”

En mi post sobre Raja Yoga se explica mejor este concepto.

  • Chitta es una de las cuatro partes de la mente definidas en el yoga. Es la que se correspodería con nuestra definición de Sistema Límbico.
    Y que gestionaría sobre todos los impulsos emocionales. Que crean una potente interferencia en nuestros procesos lógicos.
  • Vritti se refiere a las fluctuaciones desorganizadas. A ese flujo involuntario y distruptor permanente.
  • Nirodha significa más o menos regulación, estabilización.

Con lo que la definición más clásica de yoga vendría a ser:

“El yoga es el cese de las fluctuaciones irregulares e involuntarias de la mente”.

La tradición Zen usa mucho la efectiva metáfora de una mente quieta como el agua de un estanque completamente en calma, sin irregularidades en su superficie.

Realmente este es el objetivo último.
Por un lado se consigue con la concentración de la mente para estabilizar la mente consciente.

Cuando la mente está en perfecta calma, brotan los samskaras. Que son las impresiones de experiencias pasadas. Los condicionamientos subconscientes.

Al brotar del subconsciente, vuelve a alterar la mente consciente, pero nos da la oportunidad de, observándolos de forma desapegada y sin reacción emocional, desactivarlos.

Una vez desactivados todos, en teoría, la estabilidad de la mente ya debería ser permanente.

El yoga es un conjunto de técnicas para el avance espiritual

Vamos por partes:

  • El yoga es un conjunto de técnicas.

Esto es importante. Muy importante.

El yoga es fundamentalmente un conjunto de técnicas. Una caja de herramientas.

Por un lado es muy importante que en la concepción más yogui, es puramente un conjunto de técnicas. La teoría es importante para saber más o menos hacia donde vamos, pero infinitamente es más importante la práctica. Para adquirir el conocimiento por experiencia directa y propia.

Por otro lado, también es crítico entender que todas las técnicas no son más que herramientas. Medios para un fin. Lo importante es el objetivo. No los instrumentos utilizados en el proceso.

Lo digo porque es habitual que la gente sienta demasiado apego por las prácticas concretas. Todas las prácticas son prescindibles. De usar y tirar, digamos. Una vez ha cumplido su función debe ser descartada y reemplezada por otra más adecuada para conseguir el objetivo. Por otra parte, sin obsesionarse ni apegarse por el resultado, sino centrándose en el proceso, que es lo único que tiene existencia en el momento presente.

  • Avance espiritual:

Concepto ciertamente peligroso y sibilino.
En general, la gente que habla de ello, suele ser egocéntrica, egoísta e ignorante. Justo, todo lo contrario de lo que se pretende, y es que la mente es caprichosa.

¿Cómo entiendo yo el avance espiritual?
Pues no lo sé muy bien.
De hecho ni siquiera sé por qué se relaciona el espíritu con el tema. Creo que es confuso.

La cuestión es que al conseguir estabilizar la mente gracias a técnicas de concentración, se producen estados meditativos en los que se suele experimentar una sensación de paz, serenidad y unidad. Unidad absoluta.

  • ¿Unidad con qué?

No sabría decir muy bien. Con todos los seres. Con la
naturaleza.

Entiendo que por eso se usa el término espiritual. Porque se podría decir que tu espíritu, que es una parte, se reúne con el todo.

¿Son esos estados “reales”, o son una “ensoñación” producto de una síntesis endógena de DMT (dimetiltriptamina) por parte de nuestra glándula pineal?

Supongo que sólo se podría discernir desde una dimensión superior. O sea, si nuestro instrumento de medida – el sistema nervioso central a través del cual creamos nuestra realidad – se ve claramente modificado por una sustancia que altera su comportamiento habitual, ya no nos sirve. Y tendríamos que utilizar otro patrón de medida, de aprehensión directa de la realidad.

El yoga es algo aislado, único y diferente

No.

Es simplemente una tradición “espiritual” más. Entendiendo lo de tradición espiritual como un libro de instrucciones para ser un poco menos infeliz en esta vida.

Como un camino sobre cómo avanzar por nuestra experiencia vital de forma más consciente.

Ejemplos de otros caminos, que al final, los que sean verdaderos tienen que converger, son:
toda la tradición budista, el taoísmo, entiendo que todas las religiones en su origen más primigenio, todas las tradiciones filosóficas, casi todas las tradiciones de los pueblos primitivos

Todos las sociedades se han acabado preguntando sobre la existencia misma. Y algunas han desarrollado manuales para desenvolverse en ella.

La diferencia fundamental del yoga es que tiene vocación de ser de orientación práctica. Y que es probablemente el manual de instrucciones más completo.
Incluyendo desde técnicas de detoxificación corporal, ejercicios de acondicionamiento del cuerpo y ejercicios de respiración hasta técnicas muy avanzadas de autoexploración y regulación de procesos mentales, tanto conscientes como subconscientes.

Siempre con un enfoque de experimentación directa y personal. Sin pasar por intermediarios (chamanes, maestros, popes o papas…).

¿Y se puede corromper?

Indudablemente, igual que todo lo que toca la ignorante, egoísta y miedosa mente humana 🙂

Igual que habitualmente se corrompen el resto de las tradiciones espirituales.

El yoga es una teoría del buen vivir

Sí, se puede explicar como un sistema completo para el buen vivir, o sea, para intentar minimizar el sufrimiento inherente a la mente humana a base de estabilizar sus oscilaciones de pensamientos y emociones y aprovechar al máximo la experiencia de vivir.

El yoga es como un láser

Esto puede parecer una tontería, pero es bastante preciso.
Un láser es un dispositivo que (genera y) concentra energía (electromagnética en su caso en una longitud de onda entre el infrarrojo y el visible) de forma temporal y espacial.

Y esto es lo que queremos hacer con nuestra “energía mental”.

Concentrarla. Para utilizarla como una herramienta.

El estado habitual de nuestra energía mental es altamente disperso. Digamos que sería como una bombilla incandescente. Puedes coger una bombilla de 60W que apenas ilumine una habitación y genere muchísimo calor en forma de pérdidas.

Si coges esos mismos 60W y los tienes perfectamente concentrados en una dirección muy estrecha del espacio, puedes hacer maravillas.

Eso queremos hacer con nuestra mente. Concentrarla y dirigirla para que sea una herramienta útil y poderosa.

El yoga va de hackear el sistema nervioso central

Esta es una de mis ideas favoritas, por precisa.

Voy a explicar primero qué significa hackear, ya que se usa mal en Español.

Lo que significa es conocer un mecanismo totalmente para luego poder modificarlo a tu antojo para que sirva mejor tus propósitos.

Un sistema nervioso sirve para percibir información del mundo que nos rodea, procesarla, y actuar en consecuencia para adaptarnos a dicho realidad.

Su principal objetivo es optimizar la supervivencia. Y en aras a conseguir dicho objetivo distorsiona mucho la realidad. Y también nuestro proceso de la información. Y por tanto, nuestras reacciones.

Ha sido muy útil, pero ya no está bien adaptado.

Percepción

Hemos de ser conscientes de que nos es imposible percibir la realidad.

De que estamos aislados de ella.

Y de que nuestra pasarela para acercarnos a la realidad está tremendamente sesgada.

Y es normal, dado que recibimos muchísimos más estímulos sensoriales – información – de los que podemos procesar.

El filtro encargado de decidir qué información es potencialmente válida y que se deje pasar hasta el córtex cerebral se llama Sistema de Activación Reticular.

¡Probablemente filtra en torno al 99.9% de la información potencialmente disponible!

Esto está muy bien desde el punto de vista de velocidad de proceso, y por supuesto de detección temprana de riesgos vitales, pero quiere decir que no nos estamos enterando de nada, ni de lo que pasa fuera, ni de lo que pasa dentro del cuerpo.

 

Todavía puede haber una estructura intermedia que altere más la percepción.

En el libro “El árbol del Conocimiento” del genial biólogo Humberto Maturana, que versa sobre la organización de lo vivo, se describe como una neurona del nervio óptico, que en teoría debería traer información objetiva, se integra con otras 9 neuronas que vienen de zonas de memoria visual. La información se combina y sigue su camino hacia el córtex como si viniese directamente del ojo.

Es el mismo mecanismo de sacrificio de objetividad en la percepción del medio para, debido a este preproceso de la información, poder reaccionar más rápido.

Reacción Emocional

Otra estructura funcional crítica de nuestro sistema nervioso para comprendernos mejor es el Sistema Límbico.

Digamos que regula todo lo importante:

  • Memoria involuntaria
  • Instintos sexuales
  • Emociones
  • Personalidad y conducta

Y lo más preocupante es que lo hace a gran velocidad y sin mediar control de estructuras de control superiores. O sea, a su bola. Y siendo muy difícil poner un poco de orden consciente y voluntario.

Estamos en lo mismo. Estas reacciones automáticas están enfocadas a ahorrar tiempo en la respuesta. Aunque sea a base de responderlo todo mal!

Y especialmente flagrante es lo que ocurre en el caso de la:

Respuesta de stress

Una parte fundamental del sistema límbico es el hipotálamo, que a pesar de ser muy pequeñito, casi el solito se las arregla para controlar el organismo entero.

Y desde luego que para controlar la respuesta de stress. Tanto a nivel de activación del sistema nervioso autónomo simpático, como del sistema endocrino, con la consiguiente segregación de corticosteroides, adrenalina y noradrenalina.

La respuesta de stress es maravillosa cuando el stresor es real. Cuando supone un riesgo para nuestra supervivencia. Esta respuesta nos prepara para huír, que es lo que hacemos los humanos fundamentalmente, o para luchar.

Pero sacrifica todas las funciones fisiológicas no necesarias. El sistema digestivo, inmune, y reproductivo específicamente se ven muy mermados. Y el cardiovascular y respiratorio funcionan de una forma muy específica que no es compatible con la vida a largo plazo.

Pero el problema es que esta es la única respuesta que tenemos para todo lo que percibimos como un stresor.

Y con el nulo control emocional asociado a las vidas modernas, todo lo interpretamos como un stresor (llegar tarde, miedo a perder el empleo, una pelea con la pareja, etc).

Y la respuesta de stress, la única que tenemos programada, nos daña y desde luego no nos sirve de nada para atenuar los riesgos percibidos como stresores.

 

Así pues, se podría decir, que

  • Nos inventamos completamente nuestra realidad
  • Vivimos en modo automático, no consciente, no libre

 

Lo primero que tenemos que hacer es desidentificarnos de nuestros procesos mentales.

En el momento en que somos observadores del proceso de la mente, se hace obvio que nosotros no “somos” nuestra mente.

Somos otra cosa.

Lo segundo es observar nuestros procesos mentales:

¿Qué pensamos?, ¿cómo?, ¿por qué?, ¿para qué?

¿Cómo actuamos? ¿Cuál es la verdadera motivación? ¿Y el origen?

¿Qué sentimos? ¿Qué condicionamientos tenemos? ¿Cómo dirigen nuestra conducta, emociones, análisis?

Vamos, analizar en profundidad nuestra mente.

Y una vez conocida de verdad, estaríamos en condiciones de empezar a modificarla. A programarnos de forma consciente. A poder elegir nuestra conducta, nuestros pensamientos, nuestras reacciones y nuestras emociones de forma que nos hagan la vida más grata, y que no nos la jodan.

 

El yoga es la forma más perfecta de libertad

Se tiende a identificar la libertad con la capacidad de acción que nos dejan los demás, el entorno, la sociedad, nuestra circunstancia.

Pero poca atención se suele poner a una libertad más profunda.

Al proceso mismo de la toma de decisiones, en función de nuestra memoria, nuestros condicionamientos, nuestros miedos y nuestros deseos.

Nuestras limitaciones en la recogida de información, nuestras interferencias emocionales instintivas. Nuestros automatismos.

Por ello, tal y como hemos visto en el punto anterior, es necesaria una auditoría total de nuestro sistema nervioso central, toda su información almacenada, y tomar control consciente de todos los procesos, para empezar a tener cierta libertad real.

Y no ser un esclavo de nuestra disfunción

 

El yoga es socialmente revolucionario

A pesar de interesantes fenómenos de psicología social, podríamos decir que el factor más importante en el comportamiento de las sociedades es el comportamiento de cada individuo.

Quiero decir, que tenemos el mundo de mierda que nos merecemos. O más bien, el que está más en consonancia con nuestras propias disfunciones emocionales e irracionales.

Y que, desde mi humilde opinión y corta experiencia, con el estado actual de los sistemas nerviosos centrales de la población general, ningún intento de establecer una sociedad más justa, amable y sostenible puede llegar a consolidarse.

Se puede echar la culpa a la manipulación de las élites y los poderosos, pero bien es cierto que sólo se pueden manipular seres débiles, egoístas y miedosos. Lo que refuerza mi hipótesis.

Por lo tanto, si las mentes y las consciencias no cambian, ningún intento de revolución social puede fructificar; nada va a cambiar.

Y estoy casi seguro de que si las mentes y las consciencias cambiasen hasta alcanzar una masa crítica, ninguna revolución social sería necesaria. Nuestra organización como sociedad cambiaría de forma inmediata para reflejar los cambios en nuestro interior.

Por lo tanto, entiendo que enseñar yoga es el acto más revolucionario que puede haber. Lento, pero seguro.

El yoga es una ciencia de desarrollo del potencial humano

El yoga desde luego es una ciencia. Una ciencia experimental, de hecho. Y que ha sido diseñada usando una capacidad de discernimiento extraordinaria. Que ha parametrizado de forma muy precisa campos tan complejos como el origen del sufrimiento humano.

Y según hemos visto, claramente su objetivo es desarrollar todo el potencial humano.

Por un lado, librarlo de miedos, condicionamientos y automatismos limitantes.

Siguiendo por un afinamiento y concentración de la capacidad mental hasta sus últimas consecuencias.

Para después, idealmente, trascender esa capacidad racional y sus limitaciones.

Lo que NO es yoga

La imagen repetida hasta la saciedad de una chica guapa, sentada con las piernas mal cruzadas, con las manos en chin mudra y en un entorno natural bonito, y “meditando”.

Todo eso NO es yoga.

  • El hecho de que sea siempre una chica guapa es algo lamentable, ya que precisamente el yoga debe preparar para aceptar la vejez, la degeneración física, la muerte, como parte natural del ciclo de la vida.
  • La típica postura con las piernas mal cruzadas. Precisamente para eso practicamos asana. Para poder sentarnos con las piernas bien cruzadas. En padmasana ( posición de loto). En cuanto podemos cruzar adecuadamente las piernas, bloqueamos la pelvis en una posición que nos permite mantenernos erguidos con un mínimo esfuerzo muscular.
    En la posición de pelvis que habitualmente tienen todas esas chicas de las fotos, a los 5 minutos ya no se soporta el dolor de espalda. Cuando precisamente la posición que tenemos que adquirir, es una que nos permita estar cómodamente sentados durante al menos 1 hora.
  • Las manos en chin mudra. Con los dedos pulgar e índice haciendo un círculo. Digamos que esto no es erróneo en sí pero sí que es una falta de prioridad espeluznante. Mucho más fundamental es mantener una postura totalmente relajada, empezando por los hombros y los brazos. El mudra de las manos es absolutamente secundario si la postura no es relajada.
  • El entorno natural bonito, no está mal, pero confunde. Porque es mucho más importante la capacidad de interiorización. De aislamiento del ambiente. Si esa misma chica fuese capaz de hacer eso mismo en una calle ruidosa, caótica y contaminada de cualquier mega ciudad de la India, obtendría todos mis respetos.
  • “Meditando”. Como ya hemos visto no se puede meditar. Uno se puede sentar. Y si lo hace muy bien, puede mantener una concentración perfecta durante un periodo largo de tiempo. Puede mantener la mente en calma. Y eso ya es el verdadero paraíso.

 

Por favor, deja algún comentario que me ayude a mejorar este post, que creo que es interesante que la gente comprenda de qué va el yoga 🙂