Teoría de Yoga Clásica

 

Advertencia:
La teoría por sí sola es peligrosa.
Es absolutamente necesaria pero sólo para habilitar la práctica. La intelectualización, en lugar de la práctica, va en contra del objetivo del yoga.
Más vale un gramo de práctica que toneladas de teoría.

Etimología de la palabra yoga:

La palabra yoga tiene varios significados principales en sánscrito.

1. La traducción literal más aceptada es unión.

Etimológicamente viene del verbo yuj-, que significa unir dos bueyes o caballos colocándoles un yugo.
De la misma raíz indoeuropea, en castellano encontramos también el término conyugal.

2. Según Panini, un gramático sánscrito del siglo 6 a.C. el término podría derivar tanto de yugir yoga (unir con un yugo) como de yug samadhau, que significa concentrarse.

3. En poesía épica India, se ha utilizado como ‘diligencia’, ‘celo’, ‘esfuerzo’, ’empeño’

Definición de yoga:

Con los tres conceptos superiores, podemos articular una definición que sería muy precisa:

El esfuerzo por alcanzar la unión a través de la concentración.

Otra definición, que aparece en el segundo verso de los Yoga Sutras de Patanjali, es:

Yogas Chitta Vritti Nirodhah

Yoga es el cese de las fluctuaciones de la mente.

O sea, yoga es la estabilización de la mente. De su flujo incesante de pensamientos y emociones, que responden a nuestros condicionamientos – tanto fisiológicos y evolutivos como emocionales, sociales y familiares – y hábitos.

Se consigue a través de la concentración.
Y al estabilizar la mente, la podemos trascender. Alcanzando la unión.

¿Pero de qué unión estamos hablando?

La interpretación más clásica sería la unión del ser individual (Jiva), con el ser cósmico (Atman).

En otras palabras, la desaparición de las fluctuaciones de la mente, supone el control sobre el consciente y el subconsciente y la aparición de un estado supraconsciente. En el que se experimenta directamete la Realidad completa. Sin estar alterada por nuestra disfunción en la percepción y la cognición.

Sería la experimentación directa del mundo, tras la superación de las limitaciones de nuestro sistema nervioso.

Por encima de todo, el yoga tiene una orientación eminentemente práctica.

Por lo que nos podríamos quedar con que el yoga es:

“Un conjunto muy amplio y detallado de técnicas para ayudarnos a estabilizar las fluctuaciones de la mente con el objetivo último de experimentar directamente la realidad’.

Lo importante y lo útil son las técnicas, las herramientas concretas. Y su uso.
Pero como el objetivo es complejo, necesitamos de una cierta base teórica para acometer la tarea.

Orígenes del yoga

Podemos entender que la actitud de desarrollo personal y la búsqueda de soluciones para limitar el sufrimiento inherente a nuestra vida es tan antiguo como la consciencia sobre la nuestra existencia. Y también que emergió de forma simultánea en multitud de poblaciones.

En lo que respecta a estas técnicas en un entorno ‘Indio’, exiten referencias al yoga en los “Vedas”, que son los libros más antiguos que se conservan de toda la historia de la humanidad.

Posteriormente, aparecen referencias en los “Upanishads”.

El texto fundacional podría considerarse los “Yoga Sutras”, de Patanjali, que es la primera vez que se sistematizan los conceptos. Por lo menos los referentes al Raja Yoga, que es una de las sendas – la más conocida.

Otros textos posteriores son “Hatha Yoga Pradipika”, “Goraksha Samhita”, “Gheranda Samhita”.

Sendas del yoga

Se pueden diferenciar diversos enfoques, sendas o caminos para alcanzar el mismo objetivo.
Según el temperamento y la naturaleza de cada persona, le resultará más fácil iniciarse por una de ellas.
Aunque el objetivo es que se acaben practicando todas a la vez, dado que todas convergen, al ser facetas de una misma cosa.

Los cinco tipos principales son:

1. Raja Yoga

Pronunciado Raya.
Yoga mental o de la introspección.
Dentro de esta senda estarían integrados el Kundalini Yoga, el Kriya Yoga y el Mantra Yoga, pero el sistema más destacados de todos es el que sistematiza Patanjali en sus “Yoga Sutras”.

Este sistema se llama Ashtanga Yoga porque consta de 8 (ashtau) miembros (anga) o pasos para alcanzar el objetivo.

En este artículo lo comentamos en detalle, por ser el sistema que ha pasado a considerarse como el Yoga Clásico.

 

2. Bhakti Yoga

Pronunciado Bajti.
Yoga devocional o del amor.
Se considera que si la persona es muy emocional, o está muy avanzada, esta es la vía más rápida. En caso contrario, el sistema de Patajali es la más segura.
La devoción o el amor se consagran a la divinidad o al guru.
Es una vía tremendamente efectiva para trascender el sentimiento de ego, al abandonarte a algo más allá de tu propia individualidad.
También es obviamente peligrosa si se utiliza mal o el guru no es verdadero (sat-guru) que realmente ha trascendido su propio ego.
Las prácticas tienden a ser ritualistas y es la vertiente en la que se han quedado en general todas las religiones.

 

3. Karma Yoga

Karma significa acción.

Aún a riesgo de simplicar en exceso, yo diría que consiste en utilizar todas nuestras acciones cotidianas como soporte de concentración.

Saliéndonos de la mera interpretación clásica e integrando el concepto de una forma más amplia, a mi entender el karma yoga entronca y ha influido al taoísmo y claramente a muchas prácticas japonesas tradicionales de origen en el Zen.

El “Bhagavad Gita” dice:
‘El que ha visto que la ‘no-acción’ está en la acción y ‘la acción’ en la no-acción, es realmente sabio. Aún cuando esté ocupado en la acción, permanece en la tranquilidad del Atman (Ser)’.

Este concepto de la acción y la no-acción es absolutamente fundamental en el Tao. (Libro de Lao tse, que se escribe en pinyin ‘Dao de Jing’ y se pronunciaría en español como Tao te Jing aunque se suele escribir como Tao te king).

A su vez, parece claro que el Zen, una de las ‘sectas’ del Budismo, se formó en China – se llamaba Cha’an – al mezclarse las enseñanzas budistas con las taoístas, y luego se instaló en Japón.

Y así, prácticas tradicionales japonesas como el Ikebana (arreglos florales), el Cha no yu (la ceremonia del té), el Origami (papiroflexia), o el Shodo (caligrafía), ponen completamente el acento en la concentración en todos los detalles durante el proceso, en el momento presente.

Además del uso como soporte de concentración, el karma yoga tiene un concepto muy interesante y que cuesta mucho de entender en occidente.

Es el concepto de poner enfasis (de concentración, de atención, de mimo) en el proceso mientras permanecemos completamente desapegados del resultado.

Personalmente me parece un concepto clave. Por dos aspectos:

El primer aspecto es que el proceso sucede en el presente, mientras que el resultado pertenece al futuro. No es sabio preocuparse del futuro.

El segundo aspecto es que, hasta cierto punto podemos tener algo de control sobre el proceso que llevamos entre manos, a base de prestar atención plena. Pero debemos entender y aceptar que la realidad del universo excede enormemente nuestra comprensión y obviamente nuestro control, por lo tanto, en realidad no tenemos control sobre los resultados de nuestros procesos de acción.

La actitud principal del practicante, del karma yogui, es el espíritu de servicio, la entrega desinteresada y el desapego de los resultados.

Esta senda es la más asentada en el Tantra. El tantra es anterior al yoga, y trata de utilizar todas las acciones de la vida cotidiana, como herramienta para alcanzar un estado de conciencia superior.
Luego, el yoga tendió a ‘profesionalizarse’ como una vía más monástica con técnicas más específicas y alejadas de la cotidianeidad.
Por eso el Tantra, se ha conocido en occidente por sus prácticas relacionadas con el sexo. Porque el tantra coge todo lo que es natural en la vida de las personas y lo trata de utilizar para nuestro beneficio, en lugar de autodestruirnos por nuestra propia ignorancia.

La vida en los monasterios cristianos, con su ‘Ora et labora’, o las tareas de reproducción de textos en la edad media, o las pastas que elaboran las monjas de clausura, son ejemplos claros del karma yoga en un contexto más próximo a nuestro condicionamiento cultural.

 

4. Gjana Yoga

Pronunciado ñana.
Es el yoga del conocimiento, o de la verdad.

Se trata de utilizar la mente racional hasta donde es útil como instrumento, para luego trascenderla para llegar a conocer la Realidad en forma de experiencia directa utilizando la autoindagación, el discernimiento y la intuición.

En principio es una senda difícil pero puede ser muy apropiada para personas muy intelectuales.

La técnica más habitual es la de utilizar preguntas que el practicante se formula a sí mismo de forma casi obsesiva. Es importante que la respuesta sea para él de vital importancia.

Con estas preguntas, lo que queremos es ‘reventar’ las limitaciones de la mente racional, para que aflore un conocimiento más profundo.

Las preguntas son aquellas que le ayuden a comprender su naturaleza profunda o aquellas que ayuden a entender el orden del universo.

Tienen el propósito de desconcertar el pensamiento discursivo lógico-racional y provocar un shock mental que lleve a un aumento de la consciencia.

De nuevo, la tradición Zen, utiliza estas técnicas de forma rutinaria, y las preguntas se conocen como koanes.

Ejemplos clásicos son: ¿Quién soy yo?, ¿Qué es lo más valioso del mundo? o ¿Qué sonido produce un árbol que cae en un bosque cuando nadie lo escucha?

Una premisa importante en todo el yoga y crítica en esta senda es la de iniciar un proceso de desaprendizaje, descondicionamiento y desprogramación de todo tipo de dogmas e ideas preconcebidas para adquirir el conocimiento exclusivamente a través de la experiencia directa personal.

Llevando a la conclusión de no creer nada que no hayas experimentado por ti mismo.

 

5. Hatha Yoga

El hatha yoga es el yoga físico, en tanto en cuanto se centra en la purificación y equilibrio de los aspectos físicos (cuerpo físico, respiración, energía) como paso previo fundamental antes de la estabilización de la mente (Raja Yoga).

Es muy práctico y no se pierde en disquisiciones metafísicas.

Las dos sílabas que componen su nombre son Ha – luna y Tha – sol.
Bien podría llamarse Yoga del equilibrio entre estas dos fuerzas o energías, también representadas por Shiva y Shakti. O el ying y el yang, en la tradición China.

El objetivo de las técnicas del hatha es conseguir el equilibrio de ambas fuerzas. Por eso, la anatomía psíquica de los nadis, o canales de energía – es más importante que la anatomía física.
En resumen, al equalizar ambas fuerzas, que primordialmente fluyen por los nadis Ida y Pingala, se puede producir el ascenso de la energía llamada kundalini por el nadi central o sushumna, que coincide con el sistema nervioso central.

Sushumna nadi sube directo por la medula espinal hasta el cerebro.

Mientras que Ida y Pingala ascienden en movimiento serpenteante y semicircular entrecruzándose en los chakras.

Por cierto, los chakras, que pueden definirse como vórtices de consciencia-energía, obviamente están situados a lo largo del sistema nervioso central, en la parte posterior del cuerpo.

Hay que recordar que el yoga es muy preciso y tremendamente científico, y no tiene nada que ver con el esoterismo barato con el que se suele confundir.

Por lo tanto, si algo no tiene una perfecta explicación racional, o intuitiva fundamentada en la experiencia directa, hay que dudar de ello.

Pues bien, como decíamos los chakras están situados a lo largo de la médula espinal y el cerebro, y lo que se suele representar en la cara anterior del cuerpo, se llaman kshetrams, que están asociados con cada chakra.

 

Shatkarmas – técnicas de purificación física

Los shatkarmas, que constituían el hatha yoga original son seis procesos de purificación corporal.

Los tres primeros son puramente físicos, y son similares a las técnicas de detoxificación que se utilizan en la medicina ayurvédica.

1. Neti: purifica las fosas nasales. Jala neti es el más habitual.

2. Dhauti: purifica el estómago.

3. Basti: purifica los intestinos

Los otros tres, tienen un enfoque de purificación más energética y mental.
Podemos apreciar que las líneas entre lo físico, lo energético y lo mental son bastante difusas y sus interacciones son muchas y fuertes.

4. Nauli: desbloquea las energías corporales y despierta manipura chakra ejercitando los músculos rectos abdominales.

5. Kapalabhati: purifica el sistema respiratorio y el cerebro con una técnica de respiración similar a bhastrika pranayama.

6. Trataka: purifica los ojos mirando fijamente un punto sin parpadear hasta que los ojos lloren, y también sirve de soporte de concentración.

 

Absolutamente todo lo que se os pueda ocurrir relativo al funcionamiento de la mente, a los diferentes estados de consciencia, a las interacciones energía-materia en el cuerpo humano, a las causas del sufrimiento, etc, está perfectamente parametrizado, clasificado y subclasificado, y con una palabra sánscrita que lo define.

La ventaja es que aporta un cuerpo teórico de una solidez increíble, muchísimo mayor que cualquier otra ciencia.
Y eso da confianza al practicante escéptico, como yo. Puesto que prueba que los yoguis y rishis (sabios) de la antigüedad sabían de lo que hablaban, y tenían una capacidad de análisis y discernimiento espectacular.

Lo que a su vez prueba que la aplicación de la ciencia del yoga, es eficaz para incrementar las capacidades cognitivas hasta perfeccionar el pensamiento lógico racional y para trascenderlo cuando deja de ser útil como herramienta.

El inconveniente es que, si no mantenemos el objetivo claro en todo momento de que lo importante es la práctica, nos podemos perder en el mar de la teoría.

Hay que ir aceptando la teoría suficiente para avanzar el siguiente paso del camino, no más.

Ahora vamos a tratar brevemente algunos de los conceptos más importantes con aplicación práctica directa.

 

Cosmovisión y composición de la naturaleza manifestada (gunas)

La descripción del mundo que hace el yoga, como el budismo y el taoísmo es completamente dinámica.

A nivel macro definiría con un universo oscilante o de modelo cíclico, en el que la creación y la destrucción se repiten indefinidamente.

A nivel micro, lo único permanente es el cambio.

La mente humana, especialmente desde los griegos, se ha dedicado diseccionar y atomizar los problemas para estudiar sus partes de una forma estática.

Esto se ajusta a nuestras inmensas limitaciones mentales y sirve como primera aproximación, pero tiene el problema de que en general, el todo es más complejo que la suma de las partes debido a la interacción dinámica entre ellas.

La descripción micro de las tradiciones espirituales orientales son más consistentes con los nuevos desarrollos de la mecánica cuántica.

Por un lado, como hemos dicho, la materia concreta estática sería irrelevante.

El flujo de energía es mucho más importante.

Las teorías de Bootstrap y de la Matriz S en las que las partículas están en continuo flujo entre una forma y otra y lo único estable y relevante son sus números cuánticos son buenas aproximaciones.

A pesar de que estas teorías tendieron a abandonarse para centrarse en otras más asibles para nuestra mente, con quarks estáticos, al final nos hemos quedado en quarks, pero no estáticos.
La Cromodinámica cuántica explica la estructura de los bariones (protones, neutrones y mesones), con las características de sus 3 quarks constituyentes en constante cambio.

Esas 3 partes constituyentes de la materia en equilibrio dinámico podrían ser los gunas.

Aunque realmente la Teoría de Cuerdas, que describe las partículas materiales como meros estados vibraciones del objeto ‘real’, mucho más básico, llamado cuerda, es en su conjunto la idea que mejor describe la explicación de la materia dada por el yoga.

El yoga piensa que todo es vibración. De ahí, la importancia de los mantras o el nada yoga (yoga del sonido).

Es obviamente muy difícil establecer paralelísmos completamente precisos y unívocos entre conceptos descriptivos de la naturaleza microscópica formulados hace milenios y en culturas completamente diferentes, con teorías expresadas en términos puramente matemáticos.
Por tanto, lo que intento describir es lo equivalente de los conceptos.

 

Después de esta digresión, sin duda muy densa para el que haya entrado aquí con el loable objetivo de relajarse un poco, o de adelgazar, haciendo unos asanas, retomamos la explicación de los 3 gunas, que todo lo forman.

Son elementos inseparables, que se combinan en diferentes proporciones para formar los objetos materiales, incluyendo los pensamientos, las emociones y la energía del universo, o sea, todo lo manifestado como prakriti.

Tamas

Es la fuerza descendente que promueve la oscuridad, la ignorancia, la inercia, la destrucción, la pesadez, la depresión, la acumulación material, el sueño excesivo.

El ser humano ignorante, se deja llevar por la inercia de su condicionamiento y no emprende ningún camino de superación.

Las comidas tamásicas son las procesadas, no frescas y difíciles de digerir como la carne o las bebidas alcohólicas bajan nuestro nivel de energía y harían que tendiésemos a dormirnos durante la práctica de la concentración, o más bien, que nunca nos sentásemos a practicarla!

Rajas

La j en sánscrito siempre se pronuncia como una i semiconsonante. O sea, Rayas.
Es una fuerza horizontal que impulsa todo tipo de actividad y acción. Genera el cambio, la pasión, la excitación, la generación, la creatividad, el deseo, la ambición, la agresividad, la competitividad, el orgullo.

Digamos que Rajas es la fuerza que impulsaría al individuo hacia su perfeccionamiento personal, pero de manera descontrolada.

Las comidas rajasicas como las especias picantes, o los estimulantes (cafeina, azúcar), dificultan la concentración volviendo la mente más activa e inestable.

Sattva

Es la fuerza ascendente y de crecimiento. Una fuerza cohesiva con tendencia a la unidad.

En el ser humano, conduce al conocimiento, la pureza, la armonía, la estabilidad mental, la bondad y la alegría.

La comida sattvica como la fruta y verdura fresca sin contaminar (de producción biológica), los cereales y legumbres, consumido todo en pequeña cantidad, ayudan a estabilizar la mente.

 

Existe cierta correlación entre los gunas y los dosha que caracterizan a los individuos según el ayurveda:

Vata estaría compuesto por Rajas y Sattva.
Pitta por Satva y Rajas.
Kapha por Tamas y Satva.

La Estructura de la Mente

Buddhi – la capacidad de discriminación

Es la inteligencia superior, la consciencia de ser.

Y la capacidad de discernir realmente. El machete – que las prácticas yógicas se encargan de afilar – con el que abrirnos paso entre la maraña de ignorancia, falso conocimiento y constante tumulto mental.

Suele encontrarse enterrado y empequeñizo, dado que la actividad disfuncionalmente alta del resto de elementos mentales lo tienen acorralado.

Al estabilizar la actividad del ego, del pensamiento y de la memoria, creamos espacio para que la discriminación pueda crecer y ocupar su lugar dominante.

Afectada por sattva, deja de oscilar y se convierte en la consciencia testigo – sakshi.
Afectada por rajas, pierde la capacidad de discriminar y puede decidir basada en la ignorancia (avidya) apareciendo la preocupación o el apasionamiento.
Afectada por tamas, el ego ocupa su lugar produciendo confusión y juicios falsos.

Ahamkara – el ego

El principio de identificación, bajo el cual el ser humano se concibe a si mismo como un individuo separado del resto de la manifestación de la naturaleza.

Produce el deseo, el apego, la aversión y el sufrimiento.

Afectado por sattva, colabora con el avance del individuo hacia su perfeccionamiento y cuando se estabiliza, produce el cese de las oscilaciones de chitta, la memoria o impresiones en el subconsciente (samkaras).
Afectado por rajas, genera una intensa actividad que intensifica la noción del egoísmo.
Afectado por tamas, aflora samksaras negativos que generan inseguridad, miedo y sentimientos negativos.

Buddhi y Ahamkara constituyen el aspecto interior de la mente.

Mientras que Manas y Chitta, están volcados hacia el exterior, a través de los sentidos.

Manas – el pensamiento

Su función es la de aceptar o rechazar la información que le envían los sentidos (indriyas). En ese sentido, tendría una función análoga a la Formación Reticular. (https://en.wikipedia.org/wiki/Reticular_formation)

Está constantemente activado por el aluvión de información recibida por los sentidos exteriores e interiores. Por eso la práctica de Prathyara o interiorización (paso 5 del sistema de Patanjali [LINK] es tan importante para minimizar la actividad general de la mente.

Afectado por sattva, es equilibrado y sereno, concentrado e inmóvil.
Afectado por rajas, su estado natural, es muy agitado.
Afectado por tamas, es torpe.

Chitta – la memoria / reacción emocional

Es el conjunto de experiencias, impresiones mentales subconscientes (samskaras) y arquetipos almacenados en la mente.

Chitta estaría fuertemente relacionado con el sistema límbico (https://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_l%C3%Admbico) , ya que integra la memoria con las reacciones emocionales subconscientes, que sería una definición superficial del importante concepto de los samskaras.

Para conseguir la estabilidad mental permanente, el objetivo es diluir el 100% de los samskaras (siendo este el enfoque principal de las técnicas que enseñó Siddharta Gautama conocido como Buda).

También, recordemos que la definición de Yoga que da Patanjali en el segundo sutra de los “Yoga Sutras”, habla de estabilizar la fluctuaciones de Chitta específicamente.

Aunque lo traduzcamos como estabilizar las fluctuaciones de la mente, ahora sabéis con más precisión a lo que se refería.

Afectada por sattva, chitta disminuye su actividad, lo que contribuye a mantener el conjunto de la mente estable y serena.
Afectada por rajas, se despiertan todo tipo de impresiones subconscientes y estimulan imaginación y conocimientos erroneos.
Afectada por tamas, se activan los samskaras más negativos y los deseos (vasanas) más profundos.

El funcionamiento general es el siguiente:
La información recibida por los sentidos pone en marcha manas y chitta, siendo el ego (ahamkara) el que decide si se identifica y hace suyas las sensaciones recibidas en función de la información almacenada en chitta, y finalmente buddhi, juzga y decide.

Los Kleshas – Aflicciones de la mente

Como no podía ser de otra manera, la teoría yógica tiene perfectamente caracterizadas y ordenadas las causas de nuestra infelicidad.

Los kleshas son aflicciones o debilidades de nuestra mente, y que son la causa raíz que perturba el equilibrio de nuestra consciencia. Son cinco.

Las enumeramos:

Dentro del grupo de las intelectuales, tenemos
1. Avidya: ignorancia
2. Asmita: egoísmo

De tipo emocional son:
3. Raga: deseo, atracción, apego
4. Dwesha: aversión, repulsión, odio

De tipo instintivo:
5. Abhinivesha: miedo a la muerte

En realidad, son todas derivadas de Avidya, de la ignorancia, porque al comprender realmente la naturaleza de nuestro ser, desaparecerían automáticamente todas las demás.

 

Avidya – Ignorancia

En realidad avidya es más complejo que ignorancia. No es meramente ignorar la verdadera naturaleza, sino tener un conocimiento erróneo de la misma.

Esto es más difícil de subsanar, y por eso necesitamos vacíar el vaso primero – de conocimiento erróneo – antes de volverlo a llenar, como cuenta alguna historia de maestros zen.

Creemos que lo sabemos todo, pero confundimos lo temporal con lo permanente, lo irreal con lo real, el dolor con el placer.

 

Asmita – Egoísmo

“El egoísmo es identificar al que ve con la capacidad instrumental de ver”.

Es una cuestión de identificación. Identificamos nuestro ser completo, con una parte de nuestra mente – ahamkara, la consciencia de individualidad.

También, en esta identificación, con algo físico y perecedero, es la causante del miedo a la muerte. Vamos, que no damos una. Todo está presidido por la ignorancia más absoluta.

 

Raga – el Apego al Placer

Nuestra consciencia egocéntrica dominada por la pasión, busca el placer como elemento director de nuestro comportamiento.

Un placer efímero, y que genera insatisfacción una vez alcanzado.

Un placer incorrecto, ignorante. Cuando la búsqueda del placer real debería estar enfocada en encontrar el verdadero placer, profundo, inacabable y potencialmente permanente de la estabilidad de nuestra mente.

Y de este klesha están hechos los cimientos, y cada ladrillo de nuestra cultura occidental, ya hegemónica en todo el planeta, cada vez más vacía y más perdida.

Escribo esto durante el año nuevo, lo que proporciona un ejemplo claro. Los humanos, con buena voluntad pero ignorantes, nos deseamos que ser felices. Hasta ahí perfecto. El problema es que nos deseamos ser felices porque nos ocurran cosas buenas. Lo cual es una locura. Nos va a ocurrir la realidad. Con cosas ‘buenas’ y ‘malas’, de forma inseparable. Nos deseamos algo irreal, incumplible. Nos deseamos una mentira.

Lo adecuado sería desearnos unos a otros la mayor estabilidad mental-emocional para navegar la realidad en su totalidad. Manteniendo un núcleo central de nuestro ser anclado en la serenidad imperturbable independientemente de los sucesos ‘buenos’ y ‘malos’ de los que sin duda vamos a ser protagonistas.

En otras palabras, que la pelicula a la que vamos a asistir como espectador, no nos desestabilice, con sus partes de terror, aventuras, drama y comedia.

 

Dwesha – Aversión a la Insatisfacción o al Dolor

En realidad, es la otra cara de la moneda de raga.
Si hay un objeto (con frecuencia una persona) que deseamos, es equivalente el apego al placer que nos proporciona, como la aversión al dolor que nos provoca su falta.

 

Abhinivesha– El Miedo a la Muerte

Consiste en el apego a la vida. Como dice el sutra II.9, es la más sutil de las aflicciones y puede incluso hallarse en los hombres sabios.

También es la más compleja. Es la más real de todas ellas, en el sentido de que está profundamente integrada en nuestro sistema nervioso como ser vivo.
Las dos tareas más inherentes a nuestra condición animal son la supervivencia y la reproducción.
Nuestro sistema nervioso y toda nuestra fisiología están enfocadas en estas dos tareas. Por tanto, el instinto de supervivencia y el deseo sexual son naturales, reales, y no constructos de nuestra complejidad e ignorancia mental.

Por otra parte, es el más evidente de desenmascarar. Es realmente estúpido que nos aferremos a la vida cuando tenemos pruebas empíricas contundentes y permanentes de que la única certeza en esta vida es que nos vamos a morir.

Como consejo de comportamiento social para navegar entre estas aflicciones, Patanjali nos propone:

“Donde haya felicidad, se debe de ser amistoso y cordial. Donde haya miseria, compasivo. Donde haya virtud, hay que regocijarse y donde haya maldad, ser indiferente.”

Obviamente la solución definitiva a todos los kleshas se encuentra en las diferentes técnicas yóguicas. Que con ese propósito fueron diseñadas y depuradas durante milenios.

 

Sería útil para mi si pudieses dejar algún comentario aunque solo sea para saber si alguien se lo ha leído 🙂